miércoles, 1 de agosto de 2018

Himno



Piel de toro
Deja de ser madrastra y aprende a querer,
Aprende a comprender.

No te mires
Tan solo en las palabras que te pintan bien,
Atrévete a saber.

Mira más lejos, más lento, permítete también dudar,
Es algo natural.
Mira muy cerca, a los tuyos, y no tan solo a una mitad,
Atrévete a cambiar.

Mientras pienses
Que lo que te define es una sola fe,
Una lengua, un papel,

Mientras eches
A herejes, ilustrados, rojos y a quien no es
Sencillo de entender,

A quien le digas que debe quedarse va a sospechar
Que lo vas a engañar
Porque lo que es diferente solo te interesa a ti
Como una posesión.

Goya, Lorca,
Machado, Luis Cernuda, Isaac Peral
Sufrieron tu moral

Pero luego
Una vez muertos te los quieres apropiar.
Y así el ego engordar.

Si a tus muchas virtudes añades algo de humildad,
Todo mejorará.
Si te adentras al fondo y dejas lo superficial, 
Sin duda ganarás.

                                                                              © Luis de la Rosa Rivera


lunes, 30 de julio de 2018

Silencio de nube




                                                                             (Cementerio monumental de Milán. 4-1-2018)

El silencio es un atributo de todo lo importante:
Los muertos se presentan en silencio.
La naturaleza se lanza mensajes en silencio
La nube a la rama, el jirón de césped soleado
Al cielo que retumba su azul—.
El tiempo se abre paso entre cortinajes de estruendo
O al menos apartando ramitas que crujen,
Pero él mismo con paso calmado y absolutamente fluido,
Sin roces que turben su silencio de nube.


                                         
                                                                                                                                                                                                © Luis de la Rosa Rivera

lunes, 23 de julio de 2018

La coartada de Madrid



Madrid es más ligero cuanto más al centro.
Fuera de él, la luz de azul y ladrillo pesa al meterse por los ojos.
Miles de polillas se arrastran cosquilleantes por los bordes de la Gran Vía
O se refugian en domésticas calles laterales.

Por muchos hierros que elabore el intelecto
Sobre lo que ocurre fuera,
Ese sol joven bañándose aquí y allá en sombra
Te sostiene más alto de lo que las palabras con su peso traducen.

Por eso en Madrid tanta gente usa palabras vacías.




                                                                                                                                        © Luis de la Rosa Rivera

domingo, 24 de junio de 2018

La huida de Pavese



Non parole. Un gesto.
Cesare Pavese (última nota en su Diario)

        "Basta ya de palabras. Un gesto."
Esa fue su claudicación.
El haber engendrado un mar privado
Como un jardín—
En que las olas rompieran, cantaran tristes
Su suspiro-grito de caracola sin esperanza,
Lo enganchó él con que las imágenes, la prosa de la vida,
Como un vehículo vulgar, marchara en otro carril,
Y las calles fueran siempre las mismas
Tras torcer a izquierda y derecha.
No parecía haber escapatoria.
Pero la salida era precisamente el mar.

No cabía ya en el habitáculo de su cuerpo.
Con la angustia y la amargura como trastos viejos
Parecía ya la casa de un Diógenes.
Por eso quiso entrar
Por la puerta mínima, rosa o blanca, de unas pastillas
Que, como la aguja de coser, mágicamente llevaban
Al otro lado del tejido.
Pero la vida no es de los otros
Ni de lo otro en nosotros
Aunque dance para que lo creamos.
La vida es un fracaso tan sin sentido
Que en el límite pierde la voz
Y es solo un ahora afónico, tranquilo, que solo mira —miramos—
Ni sonriente, ni enfadada, ni sarcástica.

(© Luis de la Rosa Rivera. Poema finalista del premio de Poesía Jovellanos El mejor poema del mundo 2017)


martes, 15 de mayo de 2018

Mayo 1968 - mayo 2018




Creía, de más joven, que fue la modernidad, el progreso,
Lo que trajo las películas de Pasolini o de Fassbinder,
La música popular que soñaba con realismo
En dirigirse a una masa popular imposible.
Lou Reed invitando al lado peligroso,
Wim Wenders llevando en camión
A aquel hombre desnudo por Alemania.

Han tenido que pasar décadas, ahora cincuenta años,
Para que quede claro que fue el sueño
De mayo del 68 el que trajo esa oleada
De coraje en el talento, de modelado de vasijas sólidas
Fabricadas a partir de la materia más líquida de la que están hechos los sueños,
De magma que rodó por toda la década siguiente
Borrando cualquier límite a la libertad que encontraba
Trazado en el suelo.
(A nuestro claustro conventual, como siempre, llegó más tarde.
Invertido quizás: en el 86
Nos quedaba algo de la libertad que surgió en otros lugares en el 68,
Ya enfriándose, es cierto).

Han tenido que pasar décadas para ver
Cómo en 1980 el vídeo mató a la estrella de la radio,
Y Pluto, a la estrella de Prometeo.
Cómo apagó su fuego, que había robado
Apocopado en Proteo, polimorfo por tanto—
De dentro de cada uno de nosotros,
Para dárnoslo y que a su luz viésemos nuevos caminos
En la estela de la revolución de los 60.
Fue aquella excepcionalidad la que desató
Tormentas liberadoras.

En el anticiclón actual, lo predecible es lo único posible
(Solo prediciéndonos puede la industria vendernos,
Controlarnos, exprimirnos).
Al Godzilla mecánico le ha llevado unos lustros
Comerse a todos los rebeldes,
Enfriar el canal ígneo que abrieron,
Allanarlo.
Pero señal de que lo está consiguiendo
Es que el pueblo pida vulgaridad,
Pan y circo sin más aditamento,
Mano derecha con mano izquierda,
Aislamiento, uniformidad, Gran Hermano
(La app nos la hemos instalado voluntariamente
Sin que nadie nos haya forzado).

También desde el otro bando se ha buscado neutralizar al individuo:
De nuevo consignas de grupo, ortodoxia de la heterodoxia
Tan rígida como la que pretenden combatir,
Un camino a seguir tan delimitado que no admite el baile del arte,
El temblor de lo espontáneo.

Queda una esperanza: si de entre el asfalto y las máquinas
De la nada, en lo que al pueblo se refiere—, surgió el 68,
Si de entre la otra iglesia surgió Pasolini,
Otro impulso igual de inexplicable puede volver a burlar
Cuando haya un cambio de ciclo
Hasta que de nuevo reaccionen— a esos poderes implacables
Pero rígidos de movimientos.
Quizás ya esté ahora mismo camuflado como Wally entre unos thumbnails.


                                                                                                                           © Luis de la Rosa Rivera

domingo, 29 de abril de 2018

Fotos veladas

Vista desde la ventana en Le Gras, de Nicéphore Niepce (1826-27)



Escribo poesía calcando de inmediato
La tinta del momento; enjugando la sangre, fresca en el pañuelo,
Sobre la lámina blanca.

Soy incapaz de narrar, sin embargo:
El relámpago repentino
Ilumina la casa entera y su paisaje,
Pero al ponerme a dar paso a todo eso
Me encuentro de repente en un pasillo
De luz blanca cegadora:
¿Dónde están los cimientos?, me pregunto,
No tengo tampoco los ladrillos.
Hasta la imagen de la casa parece querer darme esquinazo
Y solo queda su sugestión, que pugna también por escapar
Y a la que agarro en vano para acceder a los datos completos
De la revelación que sin duda hubo.
Es como esa vida de los sueños,
Llena de ruido y furia y que tanto significa,
Cuando a veces aparca muy cerca de la frontera de la vigilia
En un momento en que la barrera está levantada
Y parece posible pescarla y así obtener su revelación
Para el yo consciente.
Sin embargo en un descuido se ha vuelto a escapar
Y solo queda la fresca luz vacua del día
Tratando de seducirnos con su piel joven para que nos olvidemos de la otra,
Más apasionada.

¿La catedral del logro está sumergida en el sueño?

Más probablemente, es un estado parecido
Al de los pioneros de la fotografía
Cuando en los años 1820 lograban impresionar imágenes
Pero no conservarlas.
Faltaba ese recorrido extra de conocimiento
Y todo eran fantasmas que huían, sueño que no se materializaba,
Pasos dados en la oscuridad en territorio que sabían nuevo
Y que después debían desandar con excitación enfriada
De pies mojados tras una caminata en la lluvia,
Y salir por donde habían entrado.

© Luis de la Rosa Rivera