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domingo, 20 de septiembre de 2020

A un poeta

Le pauvre poète - Parfums-D'Âmes-CorpsRimes
"Poète dans la mansarde" de Honoré Daumier

 


Poeta es el hombre que de poetas fía

Y poeta el que sus gustos apetece.

Poesía es el estipendio que se ofrece

En pago de su poeta compañía.


Poeta es el gusto y poeta el alegría

Que el rato poetil nos encarece

Y aun yo diré que es poeta a quien parece

Que sois poeta vos, señora mía.


Mas llámenme poeta enamorado

Si al cabo como poeta no os dejare

Y como poeta muera yo ignorado


Si de otros tales poetas me pagare.

Porque los vivos hucha son vacía

Y los poetas muertos, mercancía.

 

                                                                                 

© Luis de la Rosa Rivera

                                             



lunes, 6 de abril de 2015

Vivieron tantos poetas

"El poeta pobre", de Carl Spitzweg

Entre las cuatro paredes estrechas
De la pobreza, la soledad, las constricciones,
El vacío de todo lo que alimenta el alma,
Vivieron tantos poetas

Y heroicamente estallaron sus bombas
De luz, libertad, anchura,
De consecuencia sin compromisos;
Y vivieron en su mancha de sangre en la pared,
En los ojos delirantes que desde el cuerpo vencido
La contemplaban.
                                                                                           © Luis de la Rosa

martes, 27 de mayo de 2014

Deseo de mujer


File:Alejandro Pizarnik-C123.jpg


Alejandra Pizarnik (1936-1972) es nuestra Anne Sexton, nuestra Marilyn, nuestra gran poeta del siglo XX. Digo nuestra no refiriéndome a España, sino a nuestra lengua común, ese tesoro en el fondo tan poco valorado. Ella era porteña, de ascendencia centroeuropea. Si hubiera nacido en Estados Unidos, sería obligatoria en todos los colegios; si fuera francesa, sería el icono que aparecería en los billetes de los antiguos francos. Ay, pero era de un país de habla hispana. O sea que no es muy recordada, ni valorada como se merece. Además, no se le entiende muy bien, así que los que hablan de literatura prefieren quedarse con Gabriela Mistral o con Alfonsina Storni. ¿No es hora de que se vayan renovando un poco?







Además, habla de cosas que también les pasan a las mujeres, como sentir el goce del sexo...


  AMANTES

una flor
           no lejos de la noche
           mi cuerpo mudo
     se abre
a la delicada urgencia del rocío.



File:Dew on flowers.jpg


...pasar noches en vela por desamor...
                                           

LOS OJOS ABIERTOS
                                                                                                                                                                                                      
Alguien mide sollozando
la extensión del alba.
Alguien apuñala la almohada
en busca de su imposible
lugar de reposo.





                        






     





  ...y refugiarse en cuerpos sin alma para curar la herida...



LOS TRABAJOS Y LAS NOCHES


para reconocer en la sed mi emblema

para significar el único sueño
para no sustentarme de nuevo en el amor


he sido toda ofrenda
un puro errar
de loba en el bosque
en la noche de los cuerpos


para decir la palabra inocente






     

sábado, 8 de marzo de 2014

Dos maneras







El poeta que sabe frente al que dialoga.

Lorca: el poeta que sabe.
Bécquer: el poeta que dialoga.

Un poeta que sabe no da explicaciones.
Un poeta que dialoga da explicaciones. ("no penséis que agotado su tesoro...")

Un poeta que sabe no duda. Da números ("La aurora de Nueva York tiene / cuatro columnas de cieno"). No habla consigo mismo para alumbrarse sino que sentencia con los ojos cerrados. Un poeta que sabe va de farol con la realidad. Le dice a la guitarra que la conoce mejor que ella, y, ante el silencio de ésta, anota su victoria.

Un poeta que dialoga, dialoga consigo mismo sobre todo, sobre todo con la parte de sí que no entiende, o que le ataca o le traiciona. También con la realidad: le lanza reproches, quejas, agradecimientos, peticiones. Con eso, nunca la atrapa, pero así se queda en el terreno adecuado de la lírica: el yo subjetivo.

Un poeta que sabe es admirable.

Un poeta que dialoga es accesible.

Los poetas que saben utilizan sobre todo aseveraciones, enunciaciones. También imperativos. Los que buscan, dialogan, utilizan más variedad de tonos: interrogaciones, enunciaciones, dubitaciones. También usan frecuentemente la segunda persona en sus verbos, además de la tercera. La tercera, para ellos, suele ser sinónima de la primera, lo cual jamás es el caso en los poetas que saben.

Un poeta que sabe tiene la piel curtida, acorazada. Da impresión de invulnerabilidad.

La piel suave o herida de un poeta que transparenta el proceso es un elemento más de su poesía.

Un poeta que sabe suele incluir otras voces en su poesía: terceras personas hablan y el poeta es su conocedor omnisciente. No son voces enigmáticas para el poeta, aunque puede que sí para el lector.

El otro tipo de poeta no suele tolerar otra voz en el poema que no sea la suya. Su voz puede no ser comprensible, pero sí es cálida, como el aliento humano.

Los poetas que saben con frecuencia crean artefactos perfectos. Uno tras otro.

Los que buscan se sienten incómodos con estos objetos redondos. Aunque los crean a veces, siempre parece que se alejan rápidamente de ellos, o que dejan un espacio para el aire, un vacío en  torno. Siempre tienen menos objetos perfectos que ensayos imperfectos.

A veces a un poeta imperfecto le gustaría ser un poeta perfecto. Los perfectos, sobre este tema, callan.