martes, 6 de enero de 2015

El quimérico frío


Ventanas nevadas en Londres. Foto de Sheila Thomson

El quimérico frío
Silencioso, primero aprehensible por la mente;
Alimento para la mente.
Hoy, de repente, está detrás de esa ventana
Y la mente sabe, con placer masoquista,
Austero,
Que nos vamos a hundir en él
Que  nos  va a  maridar  no  sabemos desde qué  momento
Con no sentida cópula
(Como la novia no sabemos
Con el que su lado ya frecuenta)
Pero inexorable, como un destino
(Eso que no podemos ahora, que nos flota
Por encima, un destino).
Como una sucesión  de palabras formarán fatalmente un golpe
Completo.
El quimérico frío ha fecundado los objetos
De fuera: ¡Escucha su silencio!
Escucha a los objetos, que ya no irradian
Sino piensan.