sábado, 10 de octubre de 2015

El final del viaje


En memoria de Razvan, al que la muerte atrapó en
un absurdo accidente mientras esperaba en su coche.


El final del viaje fue la espera.

La visera de fastidio que ocupaba, sobrante,
Ese resquicio del día, ese minuto bisiesto,
Metió su cuerpo de ahora.
Arremetió en repentino empeño
De mostrar qué descomunal
Puede ser el cuerpo de un instante,
Qué rígidamente duro,
Qué caricia de desalojo
Contiene, cuando le pete,
Ese león yacente:
La vertical de nuestro segundo.

Y la mirada de quien fue barrido,
Aún palpitante de vida,
Horizontal en nuestro recuerdo,
Les dice al metal y a los inconscientes
Qué elásticamente eterna,
Qué líquidamente ubicua
Es la vida que una vez arañó
Con sus delicadas uñas
En los ojos,
En el huerto de los que una vez estuvieron.
                                             
                                                    © Luis de la Rosa