domingo, 27 de julio de 2014

Epigrama en palíndromos


(Esto que he escrito es un divertimento. Vaya por delante mi admiración por esa valiente mujer y escritora que fue Anaïs Nin).

Malentendido entre Anaïs Nin y uno de sus amantes, sordo de deseo, al expresar ella su ídem de visitar el Imperio del Sol.

-Adonis sin oda,
Sorel, Eros,
Adán o gónada,
Noé meón,
Di, - ¡oíd! -:

¿Osaka acaso?

- Sí, Anaís
Nin,
Amada dama,
Aroma a mora,
Luz azul,
Arca sacra,
Alba tabla,
Lámina animal,
Lana anal,
Oda sado,
Sobarrabos,
Roba-sabor,
Anula-luna,
Sanacanas,
Salta-atlas,
Ama-cama,
Loca col,
Eva y ave,
Sinaí y anís,
Alabada bala,
Aleve vela,
O luz o zulo,
Seda o Hades,
Natas o Satán,
NIF o fin,

Sí, Anaís,
Al ocaso sácola.

¡Sabrosa sorbas!



EPÍLOGO: En efecto, al caer la tarde, el amante sacó la limonada de la nevera y se la ofreció a su amada, acompañada de una pajita. ¡Y lo que disfrutó Anaïs succionándola ávidamente! El amante disfrutaba también de verla y seguía apostrofándola con arrobo:

¡Liba hábil,
Sorbe-Ebros!

Tanto le gustó a Anaïs, que se olvidó del viaje a Japón. Quizás allí no habría limonadas. Y si las hubiera, seguro que las tenían más pequeñas.