lunes, 1 de junio de 2015

Los niños se desbordan


"Ángel llorando", de la catedral de Amiens


Los niños, cuando desborda
La angustia, el dolor, como un agua
Vertida demasiado rápido en el vaso,
Producen en seguida el reflejo de respuesta:
El lloro angustioso, el hipo, la autopena.
Luego no dejará rastro porque es lanzado
Diurno al aire que pasa.
Pero al adulto se le aposenta,
Testigo de mirada atenta.
Y su llanto le juzga
Sin palabras y el adulto se las pone,
Las adecuadas: fracaso.

Estamos demasiado bien envueltos
Con paños doblados y anudados 
Aparentemente anodinos.
En ellos recogemos nuestro nombre
Y atributos, para que no se nos derramen.
Y el dolor atraemos sin gota que se escape.

                                                       © Luis de la Rosa