viernes, 25 de abril de 2014

Siempre salgo de un terrible fuego




Siempre salgo de un terrible fuego,

De un cataclismo de cascotes derrumbándose,

Y quedo desorientado en la huída;

Frío, débil, temeroso de mi propio dolor;

Y entonces, cuando todo amenazaba

Ser el principio del fin

Una llamita enfrente me emociona,

Me descarga del dolor poco a poco

Mientras va creciendo, creciendo -y ya quema un poco-, creciendo...